Lo que creemos de LA BIBLIA

Que la Biblia es la Palabra infalible de Dios para nuestra salvación y práctica de vida. En los idiomas originales  conocidos.
Es nuestro parámetro y nuestro marco de fé.

Lo que creemos de DIOS

En tres personas, pero Dios único en escencia (Trinidad).
En triunidad de propósito, con repartimiento de trabajo en si mismos:
El Padre Creador, El Hijo Salvador, y el Espíritu Santo Ejecutor y Heraldo.

Lo que creemos de CRISTO

Dios-Hombre, Sumo Sacerdote, en función eterna Verbo encarnado.

Lo que creemos del ESPIRITU SANTO

El Vicario de Cristo en la tierra. Administrador y Consolador Divino que reparte e imparte Dones y hace posible los  Ministerios del Cuerpo, Garante de nuestra salvación y glorificiación. Maestro Excelso y Guiador permanente.

Lo que creemos de la IGLESIA

El Cuerpo de Cristo con cinco Ministerios vigentes hasta que la Iglesia se complete. Con Ministerios dejados para el equipamiento de los Santos, impartiendo el poder necesario para la confirmación de la Palabra del Padre,
transmitida previamente por Jesucristo, para producir en el creyente y en la Iglesia los frutos, que son auténticos cuando el Espíritu Santo los produce.

Lo que creemos de la SALVACION

Es exclusivamente gratuita por fé sin obras. Las obras tienen que ser producto de la fé y del Espíritu.
Sólo Cristo salva; ni la Iglesia ni ningún nombre lo hace.

Lo que creemos del BAUTISMO EN AGUA

Debe realizarse inmediatamente despues de la conversión, bajo la nueva autoridad de Jesús, con la fórmula  bautismal de Mateo 28:19:
Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
Es una primera ministración que agrega gracia al creyente.

Lo que creemos de la IMPOSICION DE MANOS

Vigente hoy y es potestativo de los Ministerios en lo individual y/o en conjunto (Presbiterio), y aún de los miembros del Cuerpo en General.

Lo que creemos de la MINISTRACION

Un cuerpo y un alma contaminables en cristianos, exigen una incesante taréa de los Ministerios para consolar y aligerar esas áreas negativas o para contener y expulsar espíritius inmundos que la estorben. Una cosa es liberar el
alma: salud interior; y otra liberar de demonios. La salud del cuerpo físico debe procurarse como un regalo anticipado del Señor.
Todo debe hacerse por medio del Espíritu, puede el Señor aportar medios naturales para eso, y aún sin ellos otorgarnos esa salud, porque El llevó nuestras enfermedades, ésto como anticipo del Reino venidero.

Lo que creemos de las
COBERTURAS DE AUTORIDADES EN LA IGLESIA DE CRISTO

Los Ministerios están o deben estar interligados, aunque estén en áreas diferentes, pero como miembros del Cuerpo deben reconocerse.

Lo que creemos de la ESCATOLOGIA


Sostenemos que en escatología no hay toda la claridad que queramos. No debemos estar cerrados a las nuevas luces o revelaciones. Sin embargo, hay parámetros, que ya nos pueden dar un panorama casi completo del futuro del mundo.

No debemos dogmatizar en este terreno. Ser amplios para recibir aportes y nunca asegurar inflexiblemente, en este término tan discutido. Sólo el Espíritu tiene la clave y puede revelarlo a los que aman a Dios.

Creemos que la Iglesia tiene un trato diferente, a diferencia de las demás naciones y el Reino de Israel que tiene un programa preordenado y mostrado en todas las profecías del Antiguo Testamento. La Iglesia en cambio, es el
secreto guardado de los siglos anteriores y ahora revelado a los Apóstoles (especialmente a Pablo) y aunque tendrá intervención y estará presente con Cristo en la 70a semana de Daniel, la Iglesia es de otra dimensión.

La esposa no peleará el Reino, pero intercederá por él. (Nuestra lucha es contra espíritus, Efesios 6:12). La Iglesia estará aprendiendo en el sufrimiento al igual que el Cuerpo físico del Señor.

Lo que creemos de la POLITICA TERRENAL

La iglesia como Cuerpo de Cristo no debe participar activamente en los asuntos de este siglo (2a Timoteo 2:4), al igual que el Señor, que no se opuso al César debemos, sin embargo, interceder para que los que gobiernan y los gobernados sean tratados por Dios, y nos dejen evangelizar al mundo.

Sin embargo, creemos que como cristianos en lo individual, si se podrá y deberá cumplir con sus deberes y obligaciones cívicas. Como ciudadano no deberá ser ajenos a las necesidades de su país, pero lo debe hacer de tal manera que no comprometa, ni mucho menos inmiscuya a la Iglesia a la que pertenece, en rivalidades partidistas de cualquier índole. El cristiano debería ser el mejor de los ciudadanos como modelo del civismo.

Lo que creemos de los MINISTROS Y LA POLITICA PARTIDISTA

Los Ministros del Cuerpo de Cristo llamados al Altar o a las mesas del Señor, no deben participar al mismo tiempo en actividades políticas de partidos. En todo caso si se deciden hacerlo,deberían entonces apartarse de sus privilegios, para poder así, participar en las actividades nacionales, jamás son aceptables las dos cosas a la vez, ya que el Ministro que así lo hiciera se arrogaría representatividad de la congregación--dañandola como entidad ajena a esos negocios-- y él mismo no podría estar sirviendo a dos señores, ni a dos altares a la vez. La Iglesia podría ser tomada como una más de los partidos políticos de cada nación y por ende del mundo.

Lo que creemos del CULTO A DIOS

Debe hacerse en Espíritu y verdad, con toda la libertad que sólo la limita, la decencia, el orden y la no ostentación.
Que ese culto sea la expresión de gozo del Espíritu y nunca un ordenamiento exterior sin sentido dogmático. No prohibir las expresiones, pero tampoco manipularlas.

Entendiendo que, la alabanza es de alma y cuerpo; y la adoración es del espíritu, a lo que pueden sumarse tres partes del ser con la libertad plena en el Espíritu. La Biblia sugiere y reconoce como expresiones externas la siguientes:
Alabar Salmo 47:1
Alzar la voz de Júbilo Salmo 107:22, Isaías 52:8
Postrarnos Salmo 95:6, Salmo 99:5
Cantar Salmos, Himnos y cantos espírituales Salmo 95:2, Efesios 5:19
Llorar Esdras 3:12-13
Lenguas Hechos 2:4
Reir Job 8:21, Hechos 2:26-28, Salmo 126:2
Saltar 2 Samuel 6:14
Danzar Jeremías 31:13, 2 Samuel 6:21-23, Salmo 149:3, Salmo 150:4


Entendemos que todas estas manifestaciones serán vacías si no las promueve el Espíritu Santo de Dios, ya que de lo contrario se converterían en una rutina inútil, y pasaría a ser un simple esfuerzo físico

Lo que creemos de la RESTAURACION

La restauración del Tabernáculo de David es volver a alabar y adorar como David frente al Arca, ahora lo hacen o lo deben hacer judíos y gentíles juntos dentro del Cuerpo de Cristo, como un mismo cuerpo que son en la Iglesia; sin descartar la futura y total restaruación del Israel verdadero como nación, para poder recibir las bendicones de los  pendientes de cumplimiento. Mientras Dios reune su iglesia, la mayor parte de los judíos han permanecido cegados, luego se habrá de reanudar el trato con ellos, restaurando al Israel espiritual y, castigando con juicios a los apóstatas y rechazadores del Evangelio, no importando su nacionalidad.

Un día se verá en plenitud aqui en la tierra, cuando toda la Iglesia unida se prepare a recibir al Señor en el aire, y el climax de esa restauración será cuando la Iglesia totalmente restaurada y los judíos en el Reino, adoremos y alabemos juntos en la presencia misma del Señor.

Lo que creemos de LA DISCIPLINA

En boca de dos o tres testigos está todo negocio, esto es bíblico, pero nunca a base de reglamentos de hombres, debe ser tratada a base del Espíritu, tomando en cuenta la reacción de los acusados ante el planteamiento requerido considerando atenuantes y agravantes, y prolongado y/o acortando la disciplina según cada caso, a criterio de Ministros idóneos. Ninguna disciplina debe ser irreversible.

Lo que creemos de EL APOSTOLADO

Estará sujeto voluntariamente al Presbiterio en pleno y a los Ministerios Apostólicos reconocidos, sin que existan jerarquías entre si, a los cuales se haya unido. Debe haber apóstoles en cada generación de Cristianos como Cuerpo de Cristo, así como los otros Ministerios hasta que el Señor vuelva. (Efesios 4:11 en adelante).

Cuando surjan otros Ministerios Apostólicos en la misma área de trabajo, para poder fungir deberán ser reconocidos y ubicados por los Ministerios Apostólicos antes establecidos y reconocidos.

Lo que creemos de la REVELACION

Toda iluminación en Doctrina llamada "revelaciones", deberá comunicarse a la Iglesia, sólo hasta el previo consenso Ministerial local o con el aval Apostólico. Dios se sigue revelando porque antes del Canon hubo revelación y lo habrá aún después, aunque todo comparado con el infalible libro, La Santa Biblia.

En cuanto a la revelación del Espíritu, debe ser una realidad hoy en la iglesia.

Lo que creemos del MATRIMONIO

Al llegar a Cristo, el pasado queda perdonado y olvidado, lo reversible, sin embargo, deberá arreglarse asumiendo las responsabilidades correspondientes.

En cuanto al matrimonio entre cristianos, seguir la regla de Mateo 19:5. Cualquier separación que no sea por infidelidad conyugal comprobada, caerá en una disolución del vínculo matrimonial, sin derecho a volverse a casar según 1a Corintios 7:15.

Lo que creemos de los 5 MINISTERIOS

Creemos que son como los 5 sentidos del cuerpo si se rechaza uno, deberían rechazarse todos, o se toma Efesios 4:11 en conjunto, o no vale todo completo. Así como en Cristo estuvieron vigentes los 5 Ministerios cuando El estuvo en la tierra, así al ascender dió dones a los hombres, es decir al Cuerpo místico de El, que es su Iglesia,
(Efesios 4:11-13).

El Cuerpo espiritual de Cristo debe tener dentro de sí, los 5 Ministerios, los cuales cubren al mismo y son puestos para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio y la edificación del Cuerpo de Cristo.

Los ministros son personas que Cristo regala a la Iglesia, llamados y preparados por El. Los Dones en cambio, son los regalos que el Espíritu Santo da a esas personas llamadas.

Lo que creemos de los DIEZMOS

Creemos que están vigentes hoy en la Iglesia porque no fué exclusivo de Israel, puesto que se daba antes de existir este pueblo al darlo Abraham, no lo hizo como judío, sino como hijo de la fé ante Cristo, representado en Melquisedec
(Génesis 14:18-20).